Las culpas que no desaparecen; los recuerdos dolorosos; el miedo a fallar a los demás y a uno mismo; el amor que se transforma en lo inexplicable; la tristeza que inunda el corazón, sin dejar espacio para la felicidad...
En muchas ocasiones me pregunto donde quedaron esos días en los que no me tenia que preocupar por nada y era libre como un pájaro? Esos días en los que el amor era un juego de niños, donde nadie salia lastimado. Donde no existían las culpas y los recuerdos eran algo maravilloso. Esos días, en los que lloradas de alegría y felicidad y si te escondías todos te iban a buscar...
Me duele que me traten como a una niña pequeña y caprichosa, que no sabe lo que quiere cuando...
Soy prisionera de mis propios sentimientos, ya que debo mentirme para no perderte. Tengo que esconderme, para que no me vean llorar. Huir, para que las culpas no me maten. Tengo que alejarme de todo y de todos, para no recordar...
Nadie se da cuenta que cambie a fuerza de palos... Tuve que seguir un camino sin opción a elegir, dejando todo lo que me importaba. El encuentro que me cambio para siempre. Rechazo de todos que me rodeaban... y eso es solamente el principio...
Asi es la vida Gertruda, crecer duele! muy bueno y sentido!!!
ResponderEliminarMe gusta la pasion que imprimis a los sentimientos, mucha potencia y calidad. Alicia Bello
ResponderEliminarExcelente Ger!!! como siempre es un placer leerte!!! saludos!! M!
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